Queretaro: 30 años

Butragueño-Dinamarca

Hacía calor aquella tarde en Queretaro. Así comenzaban algunas crónicas del Dinamarca España del 18 de junio de 1986 del que ahora están a punto de cumplirse 30 años. En España eran las 12 de la noche, pero también hacia calor. Sobre todo cuando habías pasado toda la jornada sobre las rocas ardiendo del espigón de Valdelagrana y ni tras la ducha podías librarte del olor que deja un día de pesca a pesar de haber pescado poco.

Por aquel entonces andaba a punto de cumplir ocho años. Y es cierto que, ahora desde la distancia, te das cuenta que un campeonato mundial de fútbol a esa edad se ve diferente. Daba igual que nunca hubiéramos ganado un mundial, daba igual que pensáramos que nunca podríamos ganarlo. Eran once contra once y, aunque no jugaran muy bien, sabías que los tuyos eran los rojos.

A pesar de que nadie se acuerda del gol de Olsen, empezamos perdiendo. Luego vinieron los cuatro de Butragueño y el de Goicoechea. Una noche mágica e inolvidable que ni el fallo de Eloy Olaya contra Bélgica ha podido borrar de la memoria colectiva de toda una generación que se asomaba por primera vez a un mundial de fútbol.

En 2011 en un concurso del Instituto Cervantes, Queretaro, que ni siquiera viene en el Diccionario de la Real Academia, fue propuesta por los internautas como la palabra más bella del español. Algo tendría que ver Butragueño y sus cuatro goles a Dinamarca.

Ese mismo año tuve la oportunidad de estar en la ciudad y asomarme al estadio de La Corregidora. Cuando lo vi, no sólo me acordé de la bota de bronce del Buitre en el mundial. Me invadió de repente el calor que hacía en el espigón de Valdelagrana; y pude sentir cómo quemaba el asiento del R12 y el intenso olor de un día de pesca con mi padre a pesar de haber pescado poco.

 

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Nuevos

HK3“La representación mediática de la política consiste en un fenómeno degenerativo que implanta… la obtención del respaldo público mediante la exhibición de la persona en lugar de la articulación de cuestiones de controversia pública…y estimula el ascenso mercurial de liderazgos políticos inverificados, inexpertos y a menudo incompetentes”.

Jeffrey Charles Alexander

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Podemos y Azaña

Azaña Pablo Iglesias

Si durante estas vacaciones no has tenido que discutir con tu cuñado, tu vecino, o ese amigo al que ves de vez en cuando sobre el fenómeno político del momento eres un afortunado. Entonces sí que has tenido unas buenas vacaciones. El resto de los mortales no hemos tenido más remedio que entre cerveza y cerveza escuchar tópicos sobre el futuro de la izquierda que algunos parecen acabar de descubrir. ¡La gente no respeta ni las vacaciones! ¿Dónde quedó esa sana costumbre británica de no hablar de política durante las comidas?

Lo cierto es que sólo hay que analizar los minutajes de los informativos o las conversaciones en el autobús o en la barra del bar durante el desayuno, para comprobar que Podemos es mucho más que una larga serpiente de verano.

Podemos pretende convertirse en un actor relevante en el sistema de partidos de nuestro país. Y, si no comete errores y el PSOE sigue sin reaccionar, va camino de conseguirlo. Pocas veces un movimiento social de tanto calado como el 15M ha tenido tan poca respuesta entre las fuerzas parlamentarias. Podemos no se explica sin esa falta de respuesta por parte de los partidos tradicionales ante las justas demandas ciudadanas que eclosionaron en mayo de 2011. Así que de aquellas aguas estos lodos.

Podemos sabe dónde quiere llegar y tiene claro cómo. Además, aunque en un contexto diferente, tiene antecedentes donde mirarse. Podemos y Manuel Azaña no tienen sólo en común la utilización sistemática del término “casta”.

El 13 de marzo de 1934, el diario alicantino El Luchador publicó el ideario político de Izquierda Republicana, la nueva formación de Manuel Azaña. En el punto dos de sus estatutos políticos decía lo siguiente:

“Deseamos gobiernos de republicanos puros que sientan con amor a la república, no que la acaten para mancillarla, sin compromisos con el pasado, libres de cualquiera de los prejuicios que puedan malograr aquel propósito revolucionario. A cuanto quede en nuestra sociedad de espíritu monárquico, a cuantas instituciones o personas necesitan para la imposición de su poderío que se gobierne monárquicamente, hay que obligarlas a que se queden en las afueras del gobierno de la República, respetadas si son respetuosas y castigadas primero y deshechas después como casta política, si atentan contra el régimen”

El partido político ideado por Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias aspira, como Manuel Azaña, a conquistar a través de la superioridad moral la hegemonía política del centroizquierda. 

A ver quién se atreve a contestar. Después de unas elecciones generales sin ningún partido con mayoría absoluta, ¿dejaría el PSOE gobernar al PP ante la incapacidad de llegar a un acuerdo con Podemos y otras fuerzas de izquierda?

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Bela Valldecabres

Escrache gubernamental a la democracia
Artículo publicado en Sistema Digital

alconchel70214

La democracia se dobla pero no se rompe, aunque el Partido Popular la tuerza tanto que a veces no parezca ni democracia. La Audiencia Provincial de Madrid, compuesta entre otros magistrados por Isabel Valldecabres, ha tenido la osadía de no considerar delito el escrache a la vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría.

Da igual que esta decisión no sea nueva y que venga avalada por abundante jurisprudencia. En el ruedo ibérico no valen medias tintas. O conmigo o contra mí. Quién invoque la separación de poderes a estas alturas ya debe saber que se enfrenta al martillo mediático de la caverna y a una concepción corporativista y autoritaria del Estado.

Si a alguien le queda duda del ADN autoritario del PP sólo hace falta comprobar como corre el aire por las antiguas estancias separadas de Montesquieu. En el judicial tenemos los ejemplos de Baltasar Garzón o Elpidio José Silva. En el legislativo, la mordaza de un Gobierno que se niega sistemáticamente al debate parlamentario e impone el rodillo de una mayoría absoluta que aspira a un modelo de sociedad predemocrático. Y sobre la concepción del ejecutivo basta con evocar el “que te calles” del presidente Rajoy a Rubalcaba. Vamos que esta gente se pasa el checks and balances por el arco del triunfo.

Las mayorías absolutas en ocasiones producen monstruos. Y los gurús conservadores se han empeñado en construir para España un sistema de partido hegemónico, donde el PP se suceda a así mismo y la batalla política se circunscriba a las diversas familias del clan.

La añoranza del autoritarismo campa a sus anchas por las plantas nobles de las sedes ministeriales y los despachos de la élite económica madrileña empotrada al poder. Nada es casual. La campaña de calumnias orquestada por Génova contra la jueza Valldecabres no es sino un capítulo más de la perversa inercia de un partido que nunca aceptó la ética pública y la cultura democrática.

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