Eres lo que escuchas: Radio 3 y el sonido del latifundio

un-oasis-en-la-campina_17045750Esta gran estafa colectiva que es la crisis ha hecho que algunos retomemos la costumbre de hacer el recorrido Jerez Sevilla por la nacional IV en vez de por la autopista de peaje. Dicen que de las crisis surgen oportunidades. Y aunque consecuencias positivas se ven pocas, sin duda, esta es una de ellas. Contemplar una y otra vez los paisajes que se van sucediendo de Jerez a Los Palacios, pasando por El Cuervo, permite realizar en cada trayecto un ejercicio de sociología del paisaje.

Los que solemos hacer el bumerán entre Jerez y Sevilla nos hemos abandonado al automatismo anodino de una autopista despersonalizada y cara. Casi sin darte cuenta, con el paso de los años, a fuerza de hacer kilómetros y kilómetros de ida y vuelta, te vas haciendo inmune a la realidad social por la que pasas a más de 120 kilómetros por hora. Fijas tu atención más en el cuentakilómetros, el móvil, el reloj y las tertulias radiofónicas que en lo que dejas tras los eucaliptos que impiden la visión en los arcenes.

Así que de un tiempo a esta parte pongo Radio 3, subo la música, y me dejo abofetear por el serpentear de la carretera y la dictadura del latifundio. Contemplo como los azules se funden con el ocre del atardecer que emerge de la marisma, y  espero a que se revelen en mí el rumor de las cosechas, los ecos de las gañanías y la aspereza de una estructura de la propiedad que dice más de lo que somos que todas las obras públicas juntas.

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Salida de la crisis por acumulación

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Los neoliberales no son otra cosa que un grupo de economistas que despojaron a Marx de su relato transformador y utilizaron su teoría para adaptarla al funcionalismo. Sin Marx algunos de los apóstoles más laureados del capitalismo seguirían sin entender casi nada. Especialmente ante una crisis de estas dimensiones. Por eso, aunque pueda parecer una exageración, cuando entra en crisis, el capitalismo le debe más a Marx que a Hayek y Friedman juntos.

No hace falta leerse el capítulo XXIII de El Capital para comprender lo que ha sucedido en estos años y cómo vamos a salir de esta crisis. El marxismo como teoría económica identificaba el proceso de acumulación del capital como el secreto mejor guardado de un sistema que es indefectiblemente voraz. Las crisis se superan soltando amarras de las disfunciones y límites impuestos a ese proceso de concentración del capital.

Hay quien piensa que estamos llegando a un estadio en el que los márgenes de explotación, y los rendimientos que genera, están tocando techo. Pero nada más lejos de la realidad. Hay mucho margen para la concentración. El capitalismo es capaz de fagocitar nuevos recursos, abrir nuevos mercados y alterar cualquier equilibrio en aras de un proceso de acumulación más contundente y acelerado.

Otra cuestión son los desequilibrios que genera, las fracturas sociales y la quiebra del modelo de democracia representativa occidental. Aunque siempre habrá nuevos y más sutiles instrumentos para perfeccionar los mecanismos de legitimación.

Andalucía y el capitalismo castizo

El corsé político democrático molesta a los nuevos mercados y a sus nuevas formas de hacer negocio. En España esos límites tienen que ver más con la burocracia, la corrupción y las querencias de una élite anquilosada que con los problemas que genera el control ciudadano en la toma de decisiones.

Nuestra manera de vivir salta por los aires. La salida de la crisis será por acumulación. Y ante esta huida hacia adelante no hay sistema político, ni estructura territorial que resista.

El debate territorial que vive España en estos días no es ajeno a esta realidad. Tiene que ver, casi sin saberlo, con ese proceso de acumulación megalómana que sólo anhela una sociedad excluyente -más de lo que nunca hubiera podido imaginar ni el mismísimo John Kenneth Galbraith– y un mundo de grandes urbes donde se concentre la generación de riqueza. Una distopía con ciudades-fortalezas de primer, segundo y tercer nivel, donde Europa, y más la que se sitúa lejos del Rhin, sólo será un vago y lejano recuerdo en la memoria de los nostálgicos.

A todos nos mueve la igualdad y la justicia, y habrá que movilizarse para defenderla. Pero también es necesario ser pragmáticos y tener una estrategia para no quedarnos atrás. Hay que intentar jugar las cartas ante la desigualdad que viene.

Barcelona quiere ser una gran ciudad. Madrid quiere ser una gran ciudad. ¿Hay alguna estrategia en Andalucía para tener una gran ciudad -al menos de tercer nivel- que pueda convertirse en un nodo de atracción/acumulación de capital?

Lo de Andalucía como red de ciudades está muy bien, pero la única alternativa práctica para no quedar descolgados es concentrar fuerzas en una urbe que sea capaz de dar un salto adelante y tirar del resto de la región. Es la única salida para que Andalucía, al completo, no regrese al subdesarrollo.

distopgiralda

 

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