El software libre como `cleavage´ político

 

 

 

 

Un cleavage significa literalmente corte, hendidura o división. Es un asunto por el que una comunidad se divide de manera profunda y que presiona al sistema político y al sistema de valores.

Los cleavages políticos más importantes en la historia contemporánea española han sido: la religión, el modelo de Estado, el sistema de Gobierno, el modelo territorial o la cuestión social entre otros.

La mayoría de ellos se superaron con la Constitución de 1978, aunque algunos siguen latentes, y en situaciones de crisis como la actual afloran con insistencia.

Este resucitar temas antiguos que nos dividen es un modo de control social. De concentrar a la sociedad en polos de opinión pública que las grandes opciones partidistas controlan y son capaces de representar sin dificultad.

Pero lo decisivo para analizar la estabilidad o el cambio del sistema político y social no son sólo los cleavages antiguos, sino como emergen nuevos temas que son capaces de movilizar a la sociedad, y que se relacionan directamente con nuestro sistema democrático y la forma en la que nos organizamos desde un punto de vista político, pero también económico y social.

¿Es casual que en los últimos meses hayan reaparecido con fuerza temas como la monarquía, el papel de la religión o la estructura territorial de España?

Está claro que se explica por la crisis. Pero no sólo por eso. En los últimos meses, especialmente tras las movilizaciones del 15M, han entrado en la agenda política asuntos de gran calado, que potencialmente pueden convertirse en nuevos cleavages políticos, pero que los partidos tradicionales no quieren abordar porque no se atreven a liderarlos.

Hablo de un tema central como es el del software libre y la cultura libre. Que inciden directamente en lo político, en lo económico y en lo social. Y un gran impacto generacional.

El PP no cree en ellos. El PSOE sigue sepultado por la Ley Sinde. Sólo IU ha sido capaz de introducirlo tímidamente en su agenda parlamentaria. Casi todos han optado por taparlos. Pero es tu asunto sigue y seguirá ahí.

Quizá los grandes metarrelatos y las grandes utopías estén en horas bajas. Pero la posmodernidad y la revolución tecnológica nos ofrecen otros instrumentos para el cambio social y la mejora de la democracia.

La idea del software libre, el copyleft o la cultura libre tienen implicaciones políticas profundas, que beben de la teoría de la democracia deliberativa, y que indican el camino para la construcción de una nueva esfera pública. Los partidos que aspiren a la transformación social tendrán que abrazarlas si quieren seguir siendo relevantes.

Quizá Nietzsche, Marx y Dios hayan muerto. Pero desde luego sigue habiendo esperanza. Y tenemos nuevos apóstoles como Richard Stallman, el padre del software libre, que se desgañita diciendo verdades que se van a ir abriendo camino. Si no al tiempo. Aquí lo dejo en español.

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