Bela Valldecabres

Escrache gubernamental a la democracia
Artículo publicado en Sistema Digital

alconchel70214

La democracia se dobla pero no se rompe, aunque el Partido Popular la tuerza tanto que a veces no parezca ni democracia. La Audiencia Provincial de Madrid, compuesta entre otros magistrados por Isabel Valldecabres, ha tenido la osadía de no considerar delito el escrache a la vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría.

Da igual que esta decisión no sea nueva y que venga avalada por abundante jurisprudencia. En el ruedo ibérico no valen medias tintas. O conmigo o contra mí. Quién invoque la separación de poderes a estas alturas ya debe saber que se enfrenta al martillo mediático de la caverna y a una concepción corporativista y autoritaria del Estado.

Si a alguien le queda duda del ADN autoritario del PP sólo hace falta comprobar como corre el aire por las antiguas estancias separadas de Montesquieu. En el judicial tenemos los ejemplos de Baltasar Garzón o Elpidio José Silva. En el legislativo, la mordaza de un Gobierno que se niega sistemáticamente al debate parlamentario e impone el rodillo de una mayoría absoluta que aspira a un modelo de sociedad predemocrático. Y sobre la concepción del ejecutivo basta con evocar el “que te calles” del presidente Rajoy a Rubalcaba. Vamos que esta gente se pasa el checks and balances por el arco del triunfo.

Las mayorías absolutas en ocasiones producen monstruos. Y los gurús conservadores se han empeñado en construir para España un sistema de partido hegemónico, donde el PP se suceda a así mismo y la batalla política se circunscriba a las diversas familias del clan.

La añoranza del autoritarismo campa a sus anchas por las plantas nobles de las sedes ministeriales y los despachos de la élite económica madrileña empotrada al poder. Nada es casual. La campaña de calumnias orquestada por Génova contra la jueza Valldecabres no es sino un capítulo más de la perversa inercia de un partido que nunca aceptó la ética pública y la cultura democrática.

Share

Eres lo que escuchas: Radio 3 y el sonido del latifundio

un-oasis-en-la-campina_17045750Esta gran estafa colectiva que es la crisis ha hecho que algunos retomemos la costumbre de hacer el recorrido Jerez Sevilla por la nacional IV en vez de por la autopista de peaje. Dicen que de las crisis surgen oportunidades. Y aunque consecuencias positivas se ven pocas, sin duda, esta es una de ellas. Contemplar una y otra vez los paisajes que se van sucediendo de Jerez a Los Palacios, pasando por El Cuervo, permite realizar en cada trayecto un ejercicio de sociología del paisaje.

Los que solemos hacer el bumerán entre Jerez y Sevilla nos hemos abandonado al automatismo anodino de una autopista despersonalizada y cara. Casi sin darte cuenta, con el paso de los años, a fuerza de hacer kilómetros y kilómetros de ida y vuelta, te vas haciendo inmune a la realidad social por la que pasas a más de 120 kilómetros por hora. Fijas tu atención más en el cuentakilómetros, el móvil, el reloj y las tertulias radiofónicas que en lo que dejas tras los eucaliptos que impiden la visión en los arcenes.

Así que de un tiempo a esta parte pongo Radio 3, subo la música, y me dejo abofetear por el serpentear de la carretera y la dictadura del latifundio. Contemplo como los azules se funden con el ocre del atardecer que emerge de la marisma, y  espero a que se revelen en mí el rumor de las cosechas, los ecos de las gañanías y la aspereza de una estructura de la propiedad que dice más de lo que somos que todas las obras públicas juntas.

Share

Cualunquismo político

Spencer Tunick - Masa desnuda

Spencer Tunick – Masa desnuda

El cualunquismo es el elogio del hombre común que trabaja, tiene familia, defiende la propiedad privada, que en épocas de violencia considera la posibilidad de la pena de muerte, ama el deporte, el aire libre, el sol, la ley, el orden y la eficacia policial.

Esta corriente de pensamiento nació en Italia hacia 1945 y tuvo su expresión en la revista L’uomo qualunque. Pero no piensen que es cosa del pasado. Para algunos que intentan dirigir el cotarro está más de actualidad que nunca.

El hombre común es el hombre sencillo, el del fútbol, la bandera, la familia, al que le pasa la vida por delante casi sin darse cuenta. El hombre que vota casi sin darse cuenta.

A ese hombre común hacen sus apuestas las élites económicas y políticas. Contra ese hombre común lanzan su mayor arma: el miedo. Ese hombre común que todos somos en algún momento y que los poderosos de verdad, no los políticos, quieren que seamos todo el tiempo.

Decía Henry Ford en 1922: “Esta claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese, creo que habría una revolución mañana por la mañana”. Pero para eso está el cualunquismo. El natural y el inducido. Al hombre común la intuición del robo colectivo al que estamos asistiendo en esta crisis le dura 10 segundos. La estafa impúdica pasa por encima de nosotros sin que lleguemos a alcanzarla.

El hombre común es la esperanza de los que aspiran a prolongar la estafa de la crisis como el mejor butrón para llevárselo todo por la cara. Una transferencia entre las rentas del trabajo y el capital sin precendentes y sin coste para los de arriba.

El cualinquismo se traslada a todos los escenarios. También a la política nacional y local. Donde algunos aspiran a que hablando poco y diciendo nada, el hombre común evite cualquier tentación de cambio. El cualunquismo es su única táctica. 

Share

El Jugador

Samy Charnine

Ya hace bastante tiempo que no echo un vistazo a estas notas, y sólo ahora, desalentado y melancólico, con la intención de distraerme, las he vuelto a leer por casualidad…  ¡Dios mío! ¡Con qué ligereza de corazón, hablando relativamente, escribí entonces esas últimas frases! ¡Mejor dicho, no con qué ligereza, sino con qué presunción, con qué firmes esperanzas! ¿Tenía acaso alguna duda de mí mismo? ¡Y he aquí que ha pasado algo más de un año y medio y, a mi modo de ver, estoy mucho peor que un mendigo! ¿Qué digo mendigo? ¡Nada de eso! Sencillamente estoy perdido. Pero no hay nada con qué compararlo y no tengo por qué darme a mí mismo lecciones de moral. Nada sería más estúpido que moralizar ahora. ¡Oh, hombres satisfechos de sí mismos! ¡Con qué orgullosa jactancia se disponen esos charlatanes a recitar sus propias máximas! Si supieran como yo mismo comprendo lo abominable de mi situación actual no se atreverían a darme lecciones. Porque vamos a ver, ¿qué pueden decirme que yo no sepa? ¿Y acaso se trata de eso? De lo que se trata es que basta un giro de la rueda para que todo cambie, y de que estos moralistas –estoy seguro de ello- serán entonces los primeros en venir a felicitarme con chanzas amistosas. Y no me volverán la espalda, como lo hacen ahora. ¡Que se vayan a freír espárragos! ¿Qué soy yo ahora? Un cero a la izquierda. ¿Qué puedo ser mañana? Mañana puedo resucitar entre los muertos y empezar a vivir de nuevo.  Aún puedo, mientras viva, rescatar al hombre que va dentro de mí.

Share

En Internet nadie sabe que eres un perro, ¿o sí?

Nadie sabe que res un perro

En Internet, nadie sabe que eres un perro

Peter Steiner, dibujante de viñetas del periódico The New Yorker, en 1993 hacía explícita mediante una conversación entre dos perros que observaban una pantalla de ordenador la importancia del anonimato y la preocupación por la privacidad. En internet, nadie sabe que eres un perro.

En 2001 el profesor Manuel Castells se refería a esta misma viñeta para recalcar que, al contrario, lo importante no es que nadie sepa que en realidad eres un perro, sino que lo importante sería no comportarse como un gato, sobre todo si uno no tiene la intención de quedarse «inmerso en el mundo íntimo de los gatos, porque en la red uno es lo que dice ser».

Share

Salida de la crisis por acumulación

mexico2

Los neoliberales no son otra cosa que un grupo de economistas que despojaron a Marx de su relato transformador y utilizaron su teoría para adaptarla al funcionalismo. Sin Marx algunos de los apóstoles más laureados del capitalismo seguirían sin entender casi nada. Especialmente ante una crisis de estas dimensiones. Por eso, aunque pueda parecer una exageración, cuando entra en crisis, el capitalismo le debe más a Marx que a Hayek y Friedman juntos.

No hace falta leerse el capítulo XXIII de El Capital para comprender lo que ha sucedido en estos años y cómo vamos a salir de esta crisis. El marxismo como teoría económica identificaba el proceso de acumulación del capital como el secreto mejor guardado de un sistema que es indefectiblemente voraz. Las crisis se superan soltando amarras de las disfunciones y límites impuestos a ese proceso de concentración del capital.

Hay quien piensa que estamos llegando a un estadio en el que los márgenes de explotación, y los rendimientos que genera, están tocando techo. Pero nada más lejos de la realidad. Hay mucho margen para la concentración. El capitalismo es capaz de fagocitar nuevos recursos, abrir nuevos mercados y alterar cualquier equilibrio en aras de un proceso de acumulación más contundente y acelerado.

Otra cuestión son los desequilibrios que genera, las fracturas sociales y la quiebra del modelo de democracia representativa occidental. Aunque siempre habrá nuevos y más sutiles instrumentos para perfeccionar los mecanismos de legitimación.

Andalucía y el capitalismo castizo

El corsé político democrático molesta a los nuevos mercados y a sus nuevas formas de hacer negocio. En España esos límites tienen que ver más con la burocracia, la corrupción y las querencias de una élite anquilosada que con los problemas que genera el control ciudadano en la toma de decisiones.

Nuestra manera de vivir salta por los aires. La salida de la crisis será por acumulación. Y ante esta huida hacia adelante no hay sistema político, ni estructura territorial que resista.

El debate territorial que vive España en estos días no es ajeno a esta realidad. Tiene que ver, casi sin saberlo, con ese proceso de acumulación megalómana que sólo anhela una sociedad excluyente -más de lo que nunca hubiera podido imaginar ni el mismísimo John Kenneth Galbraith– y un mundo de grandes urbes donde se concentre la generación de riqueza. Una distopía con ciudades-fortalezas de primer, segundo y tercer nivel, donde Europa, y más la que se sitúa lejos del Rhin, sólo será un vago y lejano recuerdo en la memoria de los nostálgicos.

A todos nos mueve la igualdad y la justicia, y habrá que movilizarse para defenderla. Pero también es necesario ser pragmáticos y tener una estrategia para no quedarnos atrás. Hay que intentar jugar las cartas ante la desigualdad que viene.

Barcelona quiere ser una gran ciudad. Madrid quiere ser una gran ciudad. ¿Hay alguna estrategia en Andalucía para tener una gran ciudad -al menos de tercer nivel- que pueda convertirse en un nodo de atracción/acumulación de capital?

Lo de Andalucía como red de ciudades está muy bien, pero la única alternativa práctica para no quedar descolgados es concentrar fuerzas en una urbe que sea capaz de dar un salto adelante y tirar del resto de la región. Es la única salida para que Andalucía, al completo, no regrese al subdesarrollo.

distopgiralda

 

Share

Griñán y el viaje del héroe

adaptación-DalíPara el gran público en política no existen héroes, sólo villanos. Pero Pepe Griñán durante los últimos cuatro años ha realizado su particular viaje del héroe liderando el socialismo andaluz. Ha asumido, entre entusiasmado y distraído, el rol de El Héroe de las Mil Caras de Joseph Campbell y ha sentido en sus carnes los vaivenes del peso y la levedad.

He leído a muchos opinadores profesionales analizar con más o menos suerte la trayectoria de Griñán y su salida de la Presidencia de la Junta. Se han apuntado muchas razones. Pero nadie se ha parado a ver en esta decisión un motivo ontológico, que tiene que ver con la creación de un relato sobre sí mismo.

El viaje del héroe es una tradición arquetípica, un esquema que se repite una y otra vez. Es el relato que está en todos los relatos. El héroe debe llevar a cabo una tarea. Se pone en marcha y, a lo largo del camino, se encuentra con adversarios y aliados. Logra hacerse con la fórmula mágica y hace frente a su oponente, venciéndolo, aunque es marcado en ese proceso. Una vez que consigue lo que busca, deshaciéndose de sus perseguidores, toma el camino de regreso a casa.

Al comienzo el héroe es atraído y llevado hacia el umbral de la aventura, casi contra su voluntad. Son algunos de sus compañeros de Consejo de Gobierno quienes para frenar otras preferencias de Zapatero lo cooptan para San Telmo. En el umbral de la aventura el héroe emprende la batalla con el hermano. Es la primera gran batalla. La ruptura con Chaves, el congreso regional de Sevilla y los cambios en el Gobierno. El triunfo puede ser representado de muchas maneras. Pero en nuestro caso es el robo del fuego a los dioses, que supone intrínsecamente la expansión de la conciencia, la iluminación y la libertad. Es lo que algunos han llamado en lo orgánico el final de los del Antiguo Testamento.

Tras cruzar el umbral, el héroe ya no puede parar. Las indecisiones del comienzo se diluyen. El héroe es consciente de la palabra sacrificio y de su fatum. Avanza a través de un mundo de fuerzas poco familiares y sin embargo extrañamente íntimas, algunas de las cuales lo amenazan peligrosamente. Es de sobra conocida la frase de Konrad Adenauer: “hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”.

Son pruebas que tiene que afrontar, no hay escapatoria posible. Para superarlas se encontrará con colaboradores habituales y con aliados insospechados que le serán útiles para superar las pruebas. Aquí hay una amplia lista de conflictos, pero, afortunadamente, también una larga lista de nombres de aliados. Cada cual que apunte los que crea más decisivos.

Cuando llega al cénit de su periplo mitológico, pasa por una prueba suprema y recibe su recompensa. Las elecciones del 25 de marzo de 2012. Aquí el protagonista empieza a darse cuenta de su potencial heroico oculto. Pero en el mismo momento del esplendor del triunfo y con una banda sonora que bien podría ser El cuarteto de cuerdas nº 16 en Fa mayor Opus 135 de Beethoven, el héroe percibe su Es muss sein! Su papel es “servir de puente entre dos generaciones”.

El congreso de Almería le sirve como confirmación final de que sin estrategia de fondo no hay táctica que valga. En algunos momentos los seguidores del héroe lo creen divino. Los héroes son mortales, aunque tengan algunas cualidades de deidad. De ahí que el héroe tenga que dejar claro a los suyos que es mortal: “Si me pinchan, sangro”.

Griñán sabe que la izquierda andaluza necesita un líder al que se le salga el corazón por la boca. Y emerge Susana Díaz. Una política capaz de reconstruir una mayoría social fuerte con la que recuperar la hegemonía política del PSOE en Andalucía

Ya sólo queda el trabajo final, aunque uno de los más complicados: el regreso. Las fuerzas han bendecido al héroe, y ahora éste se mueve bajo su protección. Aunque en la salida hay obstáculos -la sombra de Alaya y su eterna instrucción de los ERE irregulares-, el héroe supera a esa parte del Olimpo que conjura contra él y vuelve  a emerger del reino de la congoja (retorno, resurrección). A continuación, después de muerto como presidente de la Junta, gana su última batalla: la renovación del PSOE federal. El bien que trae restaura el mundo: es el elixir, es decir, un nuevo periodo de hegemonía política.

La última fase es la recompensa. La conciencia de la unidad de todas las cosas. Ya que sólo al final, el viaje cobra sentido completo. Es entonces cuando el héroe se da cuenta que no había manera de evitar la travesía. Que la única salida es hacer lo que hizo, y que se trataba de su destino. Para entonces el hombre ya está solo.

Share