En Internet nadie sabe que eres un perro, ¿o sí?

Nadie sabe que res un perro

En Internet, nadie sabe que eres un perro

Peter Steiner, dibujante de viñetas del periódico The New Yorker, en 1993 hacía explícita mediante una conversación entre dos perros que observaban una pantalla de ordenador la importancia del anonimato y la preocupación por la privacidad. En internet, nadie sabe que eres un perro.

En 2001 el profesor Manuel Castells se refería a esta misma viñeta para recalcar que, al contrario, lo importante no es que nadie sepa que en realidad eres un perro, sino que lo importante sería no comportarse como un gato, sobre todo si uno no tiene la intención de quedarse «inmerso en el mundo íntimo de los gatos, porque en la red uno es lo que dice ser».

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Las redes sociales como instrumento de control político

 

 

Me cuentan que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) -mejor no enlazo- ha encargado a una empresa privada, a través de fondos reservados, un cuantioso contrato para un programa de investigación, seguimiento y control de la red social Twitter.

Este contrato se salta todos los procedimientos que establece la Ley de Contratos del Sector Público, supuéstamente porque afecta a cuestiones de Seguridad Nacional. En el mismo se encarga el desarrollo de un software para tratar los perfiles de los usuarios, el tipo de información qué intercambian, cómo se relacionan, etcétera. Es decir quieren tener un mapa relacional de la sociedad española. Una suerte de Social Customer Engagement con fines poco claros.

Se trata de dedicar fondos públicos para proporcionar a una corporación privada datos sensibles. ¿Seguro que sólo lo utilizaran contra terroristas? Algunos altos cargos del Gobierno se refirieron al movimiento Ocupa el Congreso #25S como un movimiento golpista, ¿también se utilizará para frenar la acción de estos grupos? ¿O para amenazar la libertad de todo aquel que no piense de acuerdo a los intereses del Gobierno de turno? ¿Cómo garantizamos que estos mapas sociales no caigan en manos de otras empresas privadas para hacer negocio?

El Estado-nación como concepto jurídico-político hace aguas por todos lados. Los procesos de integración política y económica a escala internacional y la cesión de soberanía, como la Unión Europea y el euro; la globalización económica y las transacciones financieras sin límites; la conectividad total a través de Internet, etcétera… Son fenómenos que hacen que el Estado-nación haya perdido capacidad para organizar una sociedad desde el punto de vista material. Casi la única función tradicional que le queda es el monopolio en el ejercicio de la violencia, a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y, claro, ahí no hay recortes. Sólo más madera.

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