España, de la democracia orgánica al pluralismo limitado

Se atribuye a Alfonso Guerra -aunque él lo niega- la frase “Montesquieu ha muerto”. La cita pasó a la historia, y con ella una manera de entender y calificar la calidad de la democracia en España. En estos tiempos de crisis no se trata ya de certificar la defunción del filósofo ilustrado, si no de valorar la vigencia de un sistema de equilibrios y contrapesos que refrende la hipótesis de que, una vez termine la crisis y tras las profundas transformaciones que estamos sufriendo, seguimos viviendo bajo un sistema político democrático.

Las dos mayorías simples de Zapatero hicieron posible una gran actividad parlamentaria durante los ocho últimos años; exigencias del guión. La última mayoría absoluta del Partido Popular ha hecho que todo vuelva a la normalidad de un sistema político que sufre de anomia parlamentaria, bajo el control de los poderes corporativos y de las fuertes estructuras partidarias y económicas. Sigue leyendo

Share